Villamalea (Albacete) y sus tres leguas.

Villamalea (Albacete) y sus tres leguas.

Correr 16,7 kilómetros un 1 de agosto, a las 8 de la tarde, y con 35 grados de temperatura no parecería un buen plan a ojos de muchos. Al menos de aquellos que no conocen el placer adictivo -en el buen sentido- que proporciona participar en carreras populares y el raudal de satisfacción y deber cumplido que se sienten al cruzar la meta tras un esfuerzo de estas características. Por eso, y a pesar de esta creencia generalizada y de la fecha que invita a lo vacacional, un poco más de 1.000 personas se inscribieron en la carrera popular de Villamalea, en sus tres distancias posibles 5,57, 11,14 y 16,715 kilómetros.

Villamalea es un municipio albaceteño de alrededor de 4.000 habitantes situado en la comarca de La Manchuela, región conocida por su potente industria de producción de hongos -setas y champiñones- y por su sector vitivinícola -con su propia denominación de origen Manchuela-. 

En cuanto a su patrimonio cultural, destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación de Villamalea, monumento declarado Bien de Interés Cultural. Se trata de un templo del primer barroco español consagrado en 1612 bajo la advocación de Santa Catalina, su planta basilical es de una sola nave y se divide en cinco tramos cubiertos por bóvedas de cañón con lunetos ciegos y arcos fajones. A ambos lados se disponen capillas laterales, algunas comunicadas entre sí por arcos de medio punto. También hay que resaltar a la Ermita de la Purísima Concepción, edificio de corte renacentista construido en el último tercio del siglo XVI. Está situado en el centro de Villamalea, en la Plaza de la Concepción, y destaca por su techumbre mudéjar y sus pinturas murales barrocas, estando también protegido como Bien de Interés Cultural.


Nada más llegar al pueblo por una carretera rodeada de amplias extensiones de vides, se percibía que iba a ser un gran día de atletismo popular, con mucha gente recogiendo el dorsal a pesar del calor. El recorrido consistía en tres vueltas a un circuito por las calles del pueblo de 5,57 kilómetros cada una. A destacar el gran ambiente que había, con mucha gente animando a los corredores en las calles, música en diferentes partes del recorrido y unos cuantos lugareños con mangueras que desde su casa refrescaban con agua al paso de los participantes. La verdad es que correr en un ambiente así, con un pueblo tan volcado en la carrera, se hace muy agradable. Primera vez en las Tres Leguas de Villamalea y seguro que no será la última.

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