Turku (Finlandia).
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Turku es una localidad de algo más de 200.000 habitantes situada en la costa suroeste de Finlandia, a orillas del río Aura. Es la ciudad más antigua de este país, empezando su historia documentada en el siglo XIII. Debido a su localización geográfica, es un importante puerto comercial y de pasajeros. Su nombre en finés proviene de una palabra del antiguo eslavo oriental que significa mercado.
Aprovechando que a mediados de agosto celebra su media maratón y que las temperaturas máximas en esa época suelen rondar los muy agradables veintipocos grados, decidimos irnos a conocer esta ciudad situada a escasas dos horas en coche de Helsinki. El trayecto desde Madrid consiste en un avión de Finnair operado por Iberia hasta el aeropuerto de Helsinki -unas cuatro horas de duración- y una vez allí, un autobús incluido en el billete por la propia Finnair que en dos horas y cuarto te deja en el centro de Turku. En la actualidad, alegando motivos medioambientales y reducción de la huella de carbono, no hay conexión aérea entre Helsinki y Turku, aunque según parece desde 2027 se volverá a retomar.
Tras un viaje sin incidencias y un cómodo y sencillo traslado en autobús, se llega a la modesta estación de autobuses de Turku, desde donde el centro y los principales hoteles quedan a un pequeño paseo. Estuvimos cuatro días visitando diferentes lugares de esta ciudad finlandesa, de los que destacamos los siguientes.
Paseo alrededor del río Aura: situado muy cerca del centro de Turku es una zona muy agradable para pasear. A lo largo del río hay barcos fluviales que sirven como restaurantes o sitios donde tomar algo y en varios de ellos hay grupos de música tocando en directo. Se puede cruzar de una orilla a otra fácilmente por los puentes que hay sobre el río y en cada orilla también hay diferentes sitios con terraza para poder comer o tomar algo. Es una zona con bastante buen ambiente - se nota que la gente hace vida alrededor del río- y en los días que estuvimos hasta pudimos ver un desfile de moda en directo. Las aguas del río Aura son de color marrón y su longitud es de unos 70 kilómetros.
Plaza del mercado de Turku -“Turun kauppatori” en finés-: es sin duda la plaza central de esta ciudad, tiene un tamaño bastante grande y alberga a diario un mercado. En un lateral de la plaza está la iglesia ortodoxa de la Santa Emperatriz Mártir Alejandra “Pyhän marttyyrikeisarinna Aleksandran kirkko”. Fue diseñada por el arquitecto Carl Ludvig Engel y construida en el siglo XIX. La entrada es gratuita y aunque por dentro no es muy grande, está bien visitarla si vas a pasar unos días en Turku.
Catedral de Turku: también a orillas del río Aura fue construida inicialmente en madera a finales del siglo XIII y consagrada en el año 1300. Se amplió usando ladrillo y piedra durante los siglos XIV y XV. Inicialmente fue católica, pasando tras la Reforma Protestante a pertenecer a la iglesia evangélica luterana. No pudimos visitarla por dentro ya que está cerrada por obras de renovación, su reapertura está prevista para el 2 de diciembre de 2028.
Port Arthur: Es un barrio de casas de madera situado a unos 15 minutos andando del centro de Turku. Se trata de la única zona de casas de madera que sobrevivieron al gran incendio que asoló Turku en 1827 y destruyó gran parte de la ciudad. Es un encantador distrito residencial con preciosas casas de diferentes colores que merece la pena visitar.
Kakola: Es un complejo situado en lo alto de una colina que fue la prisión más grande y peligrosa de Finlandia hasta el año 2007. Hoy en día está reconvertida en una zona residencial, cultural y de ocio que cuenta con un hotel, un spa y diferente oferta gastronómica y de comercios. Se puede subir dando un agradable paseo o también tiene la opción de utilizar un funicular.
Iglesia del Arcángel Miguel: es un templo luterano de estilo neogótico que destaca por su bonita fachada de ladrillo rojo y una torre de 77 metros de altura. Su construcción fue finalizada en el año 1905. La entrada es gratuita y el interior es grande, de dos plantas y recomendable de visitar. Para los que viajan con niños, tiene en frente un parque infantil que cuenta con una zona de juegos que tiene una replica de la iglesia y es un lugar ideal para que los niños se entretengan un rato.
Mercado cubierto de Turku -Turun Kauppahalli-: es un mercado situado dentro de un edificio de ladrillo de 1896. Puedes dar un agradable paseo por el interior del mercado y si tienes hambre probar algo de entre la gran variedad de productos que se ofrecen en los puestos.
Biblioteca municipal: es un sitio muy recomendable para ir con niños. La parte más antigua de la biblioteca data de 1903 y está inspirada en el Renacimiento holandés tardío. En la planta de entrada hay una amplia zona infantil, donde los niños de todas las edades pueden coger libros y leer, jugar a juegos de mesa, pintar o incluso jugar en ordenadores.
Estos son fundamentalmente los sitios que visitamos, pero además de ellos uno de los atractivos turísticos de la ciudad es su castillo, monumento histórico de finales del siglo XIII -hacia 1280-, construido por los suecos como fortaleza y puesto de avanzada. Está alejado del centro, a unos tres kilómetros de la Plaza Central. No pudimos visitarlo esta vez, lo dejaremos para otra ocasión.
La excusa para estos cuatro días en Turku era participar en la Media Maratón de esta ciudad. Se trataba de un circuito de 21,097 metros que tenía salida y llegada en la bonita Plaza Central. Se corría la media maratón -una vuelta al circuito- al mismo tiempo que la maratón -dos vueltas-. Después de una muy ordenada salida, se iba en dirección al río Aura para ir un rato en paralelo a este río por uno de sus laterales. Luego la carrera se encamina hacia el área portuaria y posteriormente se cruzaba a la isla de Ruissalo, donde se corría rodeado de frondosos bosques y naturaleza. Aunque el recorrido es mayoritariamente plano, en esta isla había dos o tres subidas no muy pronunciadas pero que iban desgastando las piernas.
Después de unos kilómetros por esta isla, se volvía hacia el centro de Turku otra vez por la zona portuaria y luego por el lateral del río Aura, cruzando esta vez un puente hasta llegar a la catedral. Desde ahí solo quedaba hacer el último kilómetro hacia la meta de la Plaza Central, donde además de un ambiente festivo esperaba una bonita medalla finisher. En definitiva, una carrera muy agradable a la que apetecería volver.