Tarazona de la Mancha (Albacete).

Tarazona de la Mancha (Albacete).

Nos desplazamos a Tarazona de la Mancha con la excusa de la vigesimoquinta edición de la carrera popular “Los 10 kilometrichos nocturnos” de esa localidad. El objetivo, además de pasar un buen rato corriendo, conocer un poco más de este bonito municipio manchego de unos 6.100 habitantes, situado en la comarca albaceteña de Mancha Júcar-Centro.

Como siempre, para saber un poco más de aquellos lugares que visitamos, acudimos a la página web de su ayuntamiento para conocer algunas pinceladas de su historia. Se destaca allí que en Tarazona de la Mancha se han encontrado restos de la segunda Edad del Bronce, así como vestigios de los periodos Paleolítico y Neolítico en diversos lugares del termino municipal. Durante la invasión árabe el actual término de Tarazona formaba parte y estaba bajo la jurisdicción de la villa de Alarcón, ocupada por los moros hasta que el rey Alfonso VIII tomará ese castillo en 1184. En 1476 Isabel La Católica otorgó a Villanueva de la Jara el privilegio de villazgo, quedando Tarazona bajo su jurisdicción, y finalmente fue en 1564 cuando esta localidad obtuvo ya el titulo de villa propia, pagando Tarazona por la concesión del privilegio 7.500 maravedies por cada vecino. Para ampliar la información de su historia, incluida la reorganización provincial que supuso su paso de la provincia de Cuenca a Albacete, así como los intensos acontecimientos ocurridos allí en los siglos XIX y XX, Guerra Civil incluida, aconsejamos acudir a la mencionada web de su ayuntamiento.

Aprovechando que se trataba de una carrera nocturna que empezaba a las 10 de la noche, acudimos con tiempo para dar una vuelta por el pueblo, ver con tranquilidad su plaza mayor y, a ser posible, visitar la Iglesia de San Bartolomé. La Plaza Mayor de Tarazona es un conjunto arquitectónico del siglo XVII y se enmarca dentro del estilo colonial. Es una plaza rectangular con bonitos balconajes de madera a la que se accede por cuatro arcos de estilo románico; en uno de sus rincones se puede observar un escudo del Papa Inocencio XI. Al entrar en esta plaza y ver sus balcones, puedes evocar cierto parecido con la Plaza Mayor de Chinchón (Madrid), aunque la de Tarazona es de tamaño más pequeño.

A un lado de la plaza, junto a uno de los arcos de entrada, está la preciosa Iglesia de San Bartolomé, construida entre los siglos XVI y XVII -1549 a1694- y con presencia de los estilos renacentista -en la planta- y barroco -abovedamiento, torre, capilla de San Antonio-. Tuvimos la suerte de poder entrar a visitarla y observar que se encuentra en muy buen estado de conservación. La iglesia es de planta basilical, con tres naves con cinco tramos separadas por cuatro pares de esbeltas columnas de estilo jónico. Sobre los muros laterales se abren diversas capillas, muy bonitas todas ellas, con presencias de imágenes de santos y vírgenes engalanadas con preciosos mantos. Muy recomendable su visita.

A esta conjunto de plaza mayor e iglesia, se unía el hecho de que la plaza y las calles aledañas habían sido sido decoradas con iluminación, no sé si por motivo de la carrera popular o por otra causa, pero cierto es que por la noche, una vez encendido todo, daban un aire todavía más bonito al centro de esta localidad.

De la carrera en sí no hay mucho que contar, dos vueltas a un circuito de 5 kilómetros en un trazado urbano por las calles del pueblo, con dos o tres tramos de subida -especialmente uno más largo al principio-. Gran ambiente durante la carrera, con un pueblo volcado en las calles animando a todos los participantes. Finalizada la misma, el correspondiente aperitivo y luego cena en uno de los bares de la localidad. Mención especial para la ludoteca en la que los niños jugaban mientras sus padres corrían, muy completa y con muchos juegos, se lo pasaron en grande.

En resumen, gran carrera, bien organizada y con fantástico ambiente, todo ello en un marco -Tarazona de la Mancha- muy bonito. Volveremos el año que viene.

 

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.