Fuente-Álamo (Albacete).
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En bandia.es nos gusta correr y por eso pronto tendremos una preciosa camiseta técnica a la venta en nuestra página web. Esta vez tocó en Fuente-Álamo (Albacete) un pueblo de unos 2400 habitantes situado a unos sesenta kilómetros de la capital de provincia y casi lindando ya con la Región de Murcia. Dicen que el origen del topónimo de esta bonita localidad se origina en la presencia de una abundante fuente con dos caños, que además de proveer de agua al vecindario para beber y otros usos domésticos, también servia de abrevadero para el ganado y el riego de la huerta llamada del Mayorazgo. Junto a esta fuente lucía erguido un imponente álamo que completa el nombre de este pueblo. Ambos, desafortunadamente, han desaparecido.
Que te guste correr permite tratar de conocer un poco más de aquellos pequeños pueblos que organizan una carrera y se vuelcan con ella. En el caso que nos ocupa, Fuente-Álamo, destaca leer en la web de su ayuntamiento que en las inmediaciones de la localidad se encontraron restos de asentamientos neolíticos, además de celtíberos y romanos. Posteriormente formó parte de la Taifa de Murcia, se unió a la Corona de Castilla en 1243 gracias al Tratado de Alcaraz, fue incluida en el término de Chinchilla por Alfonso X y recibió el titulo de Villa en 1833, pasando a pertenecer a la recién creada provincia de Albacete.
El día se antojaba interesante, 32 grados de temperatura a la hora de la carrera y un recorrido de 10 kilómetros -dos vueltas a un circuito de 5 kilómetros, fundamentalmente urbano por el centro del pueblo, salvo el paso por la zona arbolada del Parque Cerrico Bellote- con tres o cuatro tramos de subida en cada vuelta, de esos que, junto al calor, hacen que a los corredores domingueros se nos pueda hacer larga la carrera, especialmente si llevado por el fervor popular sales demasiado rápido. Y que conste que todo esto lo digo por experiencia, pues era la segunda vez que la corría, y en la primera se dieron todas estas circunstancias, bastante calor, sucesivos tramos de ligera cuesta que iban haciendo mella y una primera vuelta demasiado “alegre”, lo que llevó a que la segunda vuelta se hiciera dura y larga. Eso sí, esta vez no me debería pillar de sorpresa.
La entrega de dorsales y el aperitivo final fueron en la agradable Plaza de España de la localidad, flanqueada por el Ayuntamiento y la Iglesia de San Dionisio Areopagita, de la que se adjunta fotografía en la portada de este post, templo de finales del siglo XVIII, de fachada sencilla y de estilo neoclásico; el interior es de nave única con pinturas en el ábside de Manuel Muñoz Barberán.
La carrera se desarrollo sin sobresaltos, con una notable presencia de gente del pueblo animando el esfuerzo de la gente a pesar del caluroso día. Eso sí, en honor a la verdad, hay que mencionar que el astro rey se apiadó un poco de los corredores, pues pareció no brillar con toda la intensidad que se le presuponía, lo que unido a una ligera brisa hizo que el recorrido se realizara con bastante calor pero no del todo sofocante. Merece una mención especial, además de la excelente hospitalidad local, un niño de unos 6-8 años que estuvo manguera en mano todo el tiempo que duró la carrera, pulverizando pacientemente agua al paso de los corredores que lo requerían -¡muchas gracias por refrescarnos!-.
Como el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y a pesar de que conocía el recorrido, volví a hacer una primera vuelta más alegre de lo que daba el motor, lo que hizo que la segunda se hiciera bastante larga. Eso sí, nada más cruzar la meta y con un vaso de limonada local en mano, ya estaba pensando en la siguiente carrera y en volver el año que viene a disfrutar de Fuente-Álamo.