Férez (Albacete).

Férez (Albacete).

El gusto por correr nos llevó esta vez a Férez (Albacete), pequeño pueblo de poco más de 600 habitantes situado en la bonita Sierra del Segura. Destaca el ayuntamiento de esta localidad en su página web que el casco histórico de Férez mantiene la impronta árabe que dejó la dominación musulmana, con calles estrechas y recogidos rincones donde se puede sentir ese ambiente medieval. También hace un repaso de su historia, con presencia en la zona de restos funerarios de la época de los íberos, así como de un posible poblado anterior a los romanos. Para aquellos que tengan interés en conocer más sobre las vicisitudes de esta localidad y su devenir en época romana, visigoda, musulmana, en la reconquista y en siglos posteriores hasta llegar a la actualidad, les recomiendo acceder a la web local https://ferez.es/historia/ en la que se explica de forma interesante este asunto.

Llegar al pueblo por las carreteras locales resulta muy agradable, conduciendo unos cuantos kilómetros a través de los bonitos paisajes que deja la Sierra del Segura. Una vez allí, había que recoger el dorsal en el Puente de la Mora, justo al lado de la piscina municipal. La carrera tenía un recorrido de algo menos de 8 kilómetros con trazado mixto de asfalto y pistas forestales y continuo sube y baja, lo que la catalogaba como de especial dificultad técnica. 

Tras la salida, los primeros 500 metros son favorables, luego ya se gira hacia los caminos forestales donde te da la bienvenida la primera de las subidas, corta pero que te prepara las piernas para lo que viene. Posteriormente un terreno duro, con poco tramo llano y la subida más larga de algo más de un kilómetro, lo que unido a la sensación de calor de esta mañana de julio, hizo que a un servidor -en no muy buena forma- se le hiciera algo agónico el tramo final. Eso sí, correr rodeado de naturaleza y de los bellos paisajes de esta zona hace que el sufrimiento siempre sea más llevadero. 

A la llegada, como siempre, y gracias a la gran hospitalidad de los lugareños, tuvimos el lujo de disfrutar de unos refrescos y de algo de comida para picar, incluida una paella. Primera vez en este bonito pueblo y seguro que no será la última, si las circunstancias lo permiten allí estaré disfrutando nuevamente de esta carrera el año que viene. 

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